jueves, 30 de agosto de 2007

Dos Besos


Caminaba por el parque y la tomaba de la mano. La lluvia de diciembre llenaba la vereda con estrellas palpitantes, reflejos de la noche y de su tranquilidad sonora. Gotas, pequeñas gotas llenaban su rostro de luceros y, supongo, llenaban el mío con los mismos. El viento hacía temblar nuestros cuerpos, todos ellos excepto nuestras manos. De pronto, entre las sombras, las gotas y los brillos, pude ver su piel tan suave como el viento y, en ese instante, me pareció tan fría como él. Puse mis labios en su rostro y ella los buscó con los suyos hasta encontrarlos. Nos separamos en el mismo instante en que éstos se tocaron, desconocí su rostro y ella parecía odiar el mío. Intenté ver más allá de sus ojos pero me distraje con las sombras que la rodeaban por completo. Solté su mano o ella soltó la mía, dejé de verla y ella dejó de verme. Caminé sobre sus pasos pero ella no hizo lo mismo sobre los míos, siguió avanzando. La única parte de ella que ahora extrañaba era su mano y cambié su calor por el calor de mi bolsillo. No volví la vista para verla y estoy seguro que ella hizo igual. La noche se mantuvo tan bella como antes, aun más bella. No entendía lo que había pasado ni quería entenderlo. Seguí caminando mientras la imaginaba corriendo tras de mi, su gorro negro cayendo al piso y sus brazos abiertos para lanzarse a los míos. Pero pronto aparte de mi mente las imágenes con desprecio. No sentía odiarla, incluso seguía amándola, pero el momento fue tan perfecto que correr hacia ella hubiera sido como derramar tinta sobre una hermosa pintura. Un viento helado recorrió mi espalda y me detuve, escuché las gotas de lluvia golpear los charcos y comencé a llorar. No fue un llanto desesperado. Fue un llanto inmóvil en el que las lágrimas parecían venir de lo más profundo de mi cuerpo. No sentí las lágrimas recorrer mi rostro pero sabía que lloraba por el cálido dolor que brotaba de mi frente y se escurría hasta golpear mi pecho. Cerré los ojos y respiré hondamente, escuche la lluvia tratando de concentrarme en ella, en las gotas golpeando mi cabeza y mis hombros. Traté de mirar atrás pero me sentía paralizado por el llanto y por una especie de miedo que no sabía si era porque esperaba ver detrás de mi una vereda vacía o a ella mirándome a mi. No pude concentrarme en la lluvia y me concentré en el beso. El beso más corto, el mejor beso, una mano apretando la suya, la otra subiendo lentamente para tocar su fría mejilla y al fin tocarla para prolongar el beso. No había terminado de embriagar mi mente con la imagen del beso que no fue, cuando por debajo de mis brazos se escurrieron los suyos y me apretaron fuertemente, y sólo dejó de apretarme para permitirme voltear hacia ella. Se consumó el beso. El beso más largo, el mejor beso, el sabor a lágrimas inundaba con calor nuestros cuerpos. Nada es perfecto hasta que lloramos por ello. ¿Qué habría sido de aquel beso sin aquel que nunca fue?

7 comentarios:

Lidia dijo...

Me quieres hacer llorar o qué?
Ese temor de voltear y no encontrar lo esperado es terrible.
Imaginarse las cosas que no pasan, REcuerdas la escena en que amelie se imagina que llegará su mos, es una escena muy triste.
Soñadores, maldita sea, mejor ya no volteo que ya no estará.
Miedo, odio el miedo.

jf.yedraAaviña dijo...

pues no te quiero hacer llorar, pero pues es tu culpa... para qué me prestas el disco de Nyman... lo escribí mientras escuchaba una de las canciones...
pero no es un post triste... más bien tenemos que vivir ciertas cosas feas para que las que siguen sean mejores... estar a gusto todo el tiempo no es estar a gusto...

Abrazos Lidita!

Sofía dijo...

ayyy, esos besos duelen mucho, es como si te pusieran un yunque en el pecho...

jf.yedraAaviña dijo...

pues en mi pobre imaginación se sentía bien chido... jeje... pero sí, el pecho es lo que más resiente las emociones fuertes...

Abrazos!! y nos vemos mañana.... o si no...

Dr. Tschaicosby dijo...

Los contrastes hacen hermosa la vida, caballero, ¿qué sería de nosotros si no experímentaramos la ausencia?

Beto Perdido dijo...

genial pregunta la del dr tschaicosby.

jf.yedraAaviña dijo...

A huevo que es buena pregunta...

Besos para ambos Caballeros!