viernes, 17 de octubre de 2008

Brisa matutina


A la luz del gris cortinar de un cielo nuevo
Despiertan los pasos aun cargados con sueños.
Brotan sobre el paisaje pequeños rastros del cielo,
Figuras del cansancio por el andar provocado a sus dueños.

Sabio el cielo los coloca tintineantes,
Al compás de un lejano golpe de campanas.
Bajo el horizonte, en cambio, fluye
En silencio en demacrado camino angustiante,
De los hombres los muertos de sus cenas.

Y se mezcla con la brisa matutina
La amargura hiriente a las entrañas.
Palpita en la garganta pestilente la bruma,
Y en los rostros se pinta la repulsión al asomo del subsuelo.

Sólo queda bajo el suelo el misterio del asco,
Sobre las coladeras ondea la brisa matutina.
Es gris el cielo y el asfalto negro,
Son anchas sus bocas, son muchos sus velos.

Así es como se nos invita a despertar,
Siguiendo a la caricia maternal,
el aliento pútrido de un muerto.

2 comentarios:

jf.yedraAaviña dijo...

y de verdad que así son las mañanas al salir del metro en Iztapalapa.

Princess Momo dijo...

no parece ser un despertar agradable... saludos!