jueves, 18 de diciembre de 2008

2008

No pretendo que la calma me consuma. No pretendo más que practicar los diálogos más cercanos a las razones de todo. El diálogo como su propia razón. Por eso tendré que dejar las palabras a un lado. Hasta que me consuman de nuevo las ansias de llenar vacíos. Por el momento no hay vacíos, sólo una maraña enredada de cosas, pedazos de días, de miradas, de descuidos, de palabras… pedazos que tengo que ordenar.
Que sea pues el resto del año para eso. Este año tan extraño y tan intenso… que con su final parece aún más intenso.
Si no puedo ordenar la maraña regresaré con nuevas líneas antes de que el fin nombrado sea un hecho.
Sea pues este post el último del año.